Heráldica municipal

Mi experiencia en el asunto de la heráldica municipal es castrante, tanto por activa como por pasiva.  Encabeza esta sección el escudo municipal de Bustarviejo, en el que mi papel se resumió en recomendarle a mi buen amigo Pepe Martín López, concejal por entonces, que le quitara los atributos que las dos figuras bovinas llevaban inicialmente, ya que la definición textual oficial era de “bueyes”. Curiosamente las disquisiciones sobre el sexo (no de los ángeles, sino de los bovinos representados) duraron un tiempo, como puede verse en el artículo de la Wikipedia arriba citado.

El escudo, tal como aparece arriba es obra de: SanchoPanzaXXI (Taller de Heráldica y Vexilología in the Spanish Wikipedia / CC BY-SA y no es el auténtico, pues corresponde al empleado por la asociación cultural y deportiva Bustarviejo Baila (de ahí la pata derecha alzada).  El escudo oficial está en el sitio web oficial del Ayuntamiento (pero no he conseguido una buena imagen vectorial)

Mi participación en la creación de este escudo simboliza lo que se planteó como el embrión de política heráldica de la Comunidad de Madrid. Y ello en dos sentidos:

1) Proporcionar de forma gratuita a los ayuntamientos asesoría al respecto, en vez de dejarles desamparados en manos de expertos (reales o supuestos) que les cobraban sus buenos dineros.

2) Desarrollar el sentido de las raíces históricas usando elementos con fundamentos verídicos y la conciencia comarcal, empleando piezas comunes en los Municipios con pasados comunes. En este caso, las armas de la Ciudad de Segovia, a cuyo Sexmo de Valdelozoya perteneció Bustarviejo hasta 1833).

Dicha política nunca llegó a implementarse (segunda castración). Mi trabajo sobre las jurisdicciones en el Antiguo Régimen (con su expresión en la heráldica señorial) que se presentó en la exposición de los Borbones le gustó a Ambrosio “Tito” Aguado Bonet, a la sazón vice consejero de Cooperación de la Comunidad de Madrid. Por ello depositó su confianza en mí a este respecto (no había mucho donde escoger en la Consejería) y durante un tiempo formé parte de la comisión asesora de heráldica y vexilología, donde tuve el honor de compartir mesa con Faustino Menéndez-Pidal de Navascués († 2019). Don Faustino sabía mucho del tema y algo me enseñó, pero no estaba muy puesto en la historia local de los pueblos madrileños. Por ello pareció oportuno abordar todas las propuestas que se recibían con una postura unitaria y coherente. A este efecto elaboré el informe que abajo aparece; pero la confianza del político no llegó a tanto como para asumirlo: prevaleció la autonomía municipal para hacer lo que les pareciera, aunque no fuera lógico ni fundado y la comisión se limitó a hacer respetar las formas (la ortodoxia heráldica) sin entrar en el fondo.

Sí que me encargué de la segunda entrega de la obra Escudos y banderas de la Comunidad de Madrid, en tareas de simple cicerone.

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