Las aguas de Vicálvaro

Las aguas de Vicálvaro

Tratar de la hidrología vicalvareña les podrá parecer a algunos algo así como hacer el “mapamundi de Bilbao”; haciendo el correspondiente paralelismo con una bilbainada, deberíamos llamarle una vicalvarada, si no fuera porque esta palabra ya está elegida por la historiografía para el evento político-militar bien conocido. Pero sigo fiel a mis principios: fijarse en el medio ambiente y en las cosas y personas menudas. Las gentes humildes vivas pueden hacer oír su voz, pero las cosas, en especial las cosas muertas, necesitan que se hable en su nombre… por si alguien quiere escucharlas.

Durante más de 20 años hemos (*) buscado en los mapas y archivos, hablado con los ancianos locales y pateado el campo (cuando aún lo había) y hemos encontrado datos sobre las cosas más insospechadas, además de las obvias. Entre los elementos propios del sistema hídrico (aguas manantes, corrientes y estantes) han aparecido referencias de 46 manantiales y fuentes (3 de ellos minero-medicinales), 84 cauces de agua y 13 charcos y lagunillas.

Pero no se ha tratado simplemente de buscar la naturaleza perdida; queríamos dar una visión integrada, por lo que se describen también los elementos conexos con el agua. En estos apartados van tanto los elementos naturales (geomorfología, sustratos, flora y fauna), como los aprovechamientos e infraestructuras (278 en total), incluso con sus apuntes culturales y toponímicos. Entre las obras humanas se encuentran las infraestructuras para el aprovechamiento de las aguas (viajes, minas, presillas, caceras, pozos, norias, estanques, abrevaderos y lavaderos; 93 en total) y 18 obras públicas notorias (puentes, viaductos, grandes tuberías, tajeas, alcantarillas y colectores) más 38 establecimientos industriales en los que el agua era componente esencial de su funcionamiento (molino harinero, lavadero de lanas, pozos de la nieve, tenería, tejares, estaciones de ferrocarril y ¡hasta un balneario!)

El ámbito del trabajo es lo que podríamos llamar “El Gran Vicálvaro”: la mayor de las extensiones posibles que puedan caber en dicho topónimo. Es el conjunto unión del que fuera su término municipal hasta 1951 y los terrenos de los dos distritos actuales que en algún momento estuvieron comprendidos en él: Moratalaz y el propio Vicálvaro: desde el Puente de Ventas hasta el Arroyo de los Migueles y desde la Colonia del Hogar Ferroviario hasta casi el Jarama.

Aquí les ofrezco una visión general:

Imagen de satélite de VicalvaroHidrografía Arroyos cauces Vicalvaro

Para desvelar la red hidrográfica debajo de la fotografía aérea, mover el cursor hacia la izquierda

Para aproximarse al tema, pueden descargar cuatro planos temáticos correspondientes al antiguo término municipal, de los que se ofrecen las correspondientes muestras:

1: Planimetría general

Las aguas de Vicálvaro
Descargar PDF1 (104MB)

2: Altimetría y cuencas

Las aguas de Vicálvaro
Descargar PDF2 (9MB)

3: Vegetación y cultivos

Las aguas de Vicálvaro
Descargar PDF3 (119MB)

4: Aprovechamientos

Las aguas de Vicálvaro
Descargar PDF4 (54MB]

Este es el resumen de lo que contiene la obra que se ofrece:

Vicálvaro en el pasado, siendo un terreno globalmente seco, tuvo una buena cantidad de elementos acuáticos y conexos (relacionados con el agua de una u otra forma), como cualquier otro lugar de la comarca. A partir de una situación cero, en que los habitantes prehistóricos la usarían simplemente para beber, sin artificio alguno (hace unos 100.000 años), el primer hito histórico ocurriría en época tardo-romana, visigótica o altomedieval: la creación de las primeras infraestructuras de aprovechamiento, asociadas a asentamientos.

El primer documento hallado concerniente a las aguas de Vicálvaro aguas se data en el siglo XII. Comenzaba con ello la historia del agua autóctona. Desde entonces hasta mediados del XIX los usos dominantes del agua fueron los tradicionales: abastecimiento de poblaciones, bebida para el ganado y riego para las huertas (pocas). Los medios de captación fueron los pozos y norias (minoritarias) pero también hubo unas pocas presillas y regueras para el aprovechamiento de las aguas superficiales.

A mediados del XIX comenzó otra época en la que la urbanización expansiva de Madrid implicaría el uso dominante de las aguas, tanto para asentamientos como para industrias, aunque esto afectó solamente al extremo oeste del término. En la década de 1950 se produjo el segundo gran jalón y punto de inflexión más notorio en la hidrografía vicalvareña: de un lado tuvo lugar la llegada de las primeras aguas externas (Canal de Isabel II) y, por otro, el inicio de la urbanización masiva y el progresivo abandono de la agricultura y la ganadería (y sus usos del agua). En estos momentos los terrenos sin urbanizar son ya pocos y está fijado este destino para la casi totalidad del territorio. Hoy día el agua es más abundante que nunca pero, salvo algunas excepciones, entra bajo tierra y sale del mismo modo. Es previsible que en la década de 2070 hayan desaparecido la totalidad de los elementos del sistema hídrico originario. Los elementos relícticos de la hidrografía local han quedado o quedarán en rincones marginales (intersticios del viario) y zonas verdes, donde nuestros nietos podrán ver lo que quede, si algo queda.

Se trata de un gran tema y un pequeño lugar. El año en que esto se publica es de una gran sequía… pero los vendrán peores. Conocer los avatares del agua en el pasado quizá (sólo quizá) nos sirva para encarar en el futuro problema de su escasez.

A continuación les ofrezco un artículo (o librito) más técnico y completo (más farragoso, por tanto), pero que es la esencia de esta página:

Descargar PDF (242 páginas, 42MB)

(*) Uso el plural no en el sentido mayestático, sino para expresar que una buena parte de este resultado es fruto del trabajo colectivo de la Asociación de Investigación Histórica de Vicálvaro  «Vicus Albus»