Relativización de la centralidad eclesial

Supongo que el lector habrá visto Bienvenido, Mister Marshall; si no es así, lo siento por él. Si recuerdan (o si les da por verla de nuevo), en alguna de las escenas sale una plaza con la iglesia de Villar del Río (el de mentira, no el soriano). Los más cinéfilos sabrán que la película se rodó en Guadalix de la Sierra; pues bien, la iglesia de Guadalix no está en la plaza sino en el mismo borde del pueblo; mejor dicho, allí estaba en 1953, cuando se rodó la peli. Ahora ha sido englobada por las nuevas urbanizaciones.

Fotografía aérea de Guadalix de la Sierra perteneciente al  Vuelo Americano B (1956-1957); cortesía del Instituto Geográfico Nacional
En morado, la iglesia parroquial y en amarillo la Plaza Mayor (Plaza del Generalísimo en la época y hoy Plaza Consistorial)

Berlanga, que en aquellos años era un novato sin apenas experiencia, en uno de sus comentarios posteriores sobre el rodaje dijo que le maravilló “la capacidad de la industria española en 1952; de cómo aquellos técnicos, que contaban con bajo presupuesto, eran capaces de hacerte una iglesia en mitad de la plaza mayor de un pueblo”. Porque eso es exactamente lo que hizo: inventarse una plaza con iglesia.

Si en el diseño de los personajes hizo todo un catálogo de arquetipos, no pudo dejar de hacer lo propio con los paisajes urbanos. Los villarenses montaron un escenario andalucista que suponían agradaría a los gringos de los dólares, por consejo del Manolo de mentira (también Manolo en la realidad).  Con la de mundo que él había visto, sabía bien que la gente adora que le confirmen sus clichés preconcebidos para no tener que tomarse la molestia de analizar las situaciones reales, de pensar, en definitiva. Pues el director también sabía que en el imaginario colectivo la centralidad territorial de los poderes fácticos exigía que iglesia y ayuntamiento compartieran la misma plaza. Ese era el modelo teórico desde que se escribiera la Civitate Dei y que los españoles proyectaron sobre el espacio en las Américas, donde, a mi juicio, El Zócalo de la Ciudad de México es el mejor prototipo. Pero prototipo y arquetipo pueden no ser la misma cosa.

¿Coincide el modelo teórico con la realidad? ¿En qué medida? ¿Dónde sí y dónde no? ¿Por qué?

En los trabajos preliminares del libro de los despoblados, estudiamos los sitios de asiento de todos los pueblos de la Comunidad de Madrid para compararlo con el de los despoblados y ver en qué medida ese factor pudo haber influido en el hecho de que se despoblasen; si se habían equivocado a la hora de decidir dónde ponían el pueblo. Una más de las posibles causas de despoblamiento. Si quieren saber las conclusiones tendrán que leerse las conclusiones del libro, pero el caso es que para ese análisis confeccionamos una serie de croquis de situación básicamente en función de la altimetría del sitio de asiento y su entorno; este es un ejemplo:

En cada perímetro del casco histórico se señalaba la posición de la plaza mayor (un círculo) y la iglesia parroquial (una cruz). De los casos arriba expuestos se ve que en sólo tres ocurre que ambos edificios representativos del poder local compartían ubicación en la trama urbana (Torrelaguna, El Espartal y El Molar). De los que no la compartían, la iglesia estaba en el borde del pueblo en cuatro: más excepciones que confirmaciones de la supuesta regla.

Como explico en el apartado de la reconstrucción de la fisiografía de Madrid, se parte de la hipótesis de que, más allá de expresarlo en términos de Poder, hay que expresarlo como la tendencia a que los usos singulares del territorio ocupen los sitios topográficamente singulares. Con respecto a las iglesias podría pensarse que  esa singularidad debe significar eminencia, lo cual no siempre es cierto. Claro que hay muchas iglesias en lo alto de cerros, pero en muchos casos habría que ver en qué medida no es una conjunción con intereses castrales, como en el caso de Ujué. Para eso, además,  tiene que existir ese máximo topográfico; donde no lo hay, la predominancia pude significar una cosa u otra en cada caso: Veamos lo que puede ocurrir en los pueblos de loma o espolón:

Secciones del casco histórico de Vicálvaro: la iglesia, casi en el borde del núcleo, ocupa el punto de inflexión de la pendiente de la loma;
el pueblo se desarrolla hacia arriba, aparentemente superando a la iglesia, pero, en realidad, ocupando un espacio anodino, no singular
La pequeña nava, además, le confiere al atrio eclesial una posición llana, inexistente en el resto.
(Tomado de Historia de Vicálvaro, pág. 23)

Algo parecido ocurre en estos pueblos de la Liguria:

Caso excepcional en la Comunidad de Madrid es el de las iglesias exentas, aisladas en medio del campo, teniendo su feligresía en varios pequeños núcleos de los alrededores, demasiado pequeños/pobres para tener templo propio. Si a ello unimos los cultivos históricos de centeno, patata y nabos podríamos calificar a este rincón de la Sierra Norte como “la Galicia de Madrid”:

Iglesia parroquial de San Mamés (Navarredonda y San Mamés)
Antaño sirvió al núcleo de su mismo nombre y a los despoblados de Abubero, Peñaparada, Rendales y Riomoros (ver Libro de los despoblados)

► Para llevar a término esta iniciativa habría que repetir la operación con mayor precisión (a mayor escala)

  • Aportando un mejor conocimiento de la historia urbana de cada núcleo allá donde fuera posible y analizando los datos; proponiendo tipologías poblacionales en función de las distintas combinaciones de localizaciones de los edificios del Poder (incluyendo los edificios de los señores jurisdiccionales).
  • Ampliando la muestra a territorios inmediatos que compartieran circunscripciones político-administrativas con los pueblos de la actual Comunidad de Madrid; ello proporcionaría la posibilidad de ver en qué medida las circunstancias históricas y/o las geográficas pudieron influir en la elección del sitio de asiento de los templos parroquiales. Dicho de otra forma: de cuál era la lectura del territorio que hicieron los fundadores; de cómo se plasmó este aspecto de la coranomía que diría mi querido amigo Javier García-Bellido.
  • Mapificando los resultados y creando tablas cronológicas al respecto.