Autorretrato de mi vieja F100

Vicálvaro

Hay un dicho según el cual no eres de donde naces sino de donde paces y así es sentido por muchas personas. Viví 23 años en casa de mis padres en Tetuán (donde ellos eligieron), pero llevo 49 viviendo donde yo elegí. En sentido, estricto, mi segunda patria chica ha sido y es Moratalaz, pero mi tendencia historicista me llevó a considerar este hecho en un contexto geohistórico más amplio y trasladar mi adscripción mini-patriótica al municipio que contenía este territorio hasta que el anexionismo centralista del ayuntamiento de la capital lo engulló en 1951.

Tengo muchas cosas que contar sobre este territorio y una buena parte de ellas ya las he publicado, como se verá. En este sitio me limitaré a resumir mis trabajos sobre la geografía y la historia de este lugar y aportar algunos materiales gráficos adicionales. A continuación les presento una serie de imágenes del que fuera el término municipal de Vicálvaro en mapas de diferentes épocas:

Perímetro del término municipal de Vicálvaro en la hoja 559 del Mapa Topográfico Nacional (1875)

Perímetro del término municipal de Vicálvaro en la hoja 559 del Mapa Topográfico Nacional (1932)[Se incluye la porción de término anexionada por Madrid en 1884 para incluir la Necrópolis del Este]

Perímetro del antiguo término municipal de Vicálvaro en la hoja 19-22 de la Serie L del Mapa Militar de España (1992)

Perímetro del antiguo término municipal de Vicálvaro sobre imagen de satélite actual (2020) Fuente: Google Earth

Mi relación con Vicálvaro comenzó en 1984: tres años antes mi santa esposa, en sus cotidianos ires y venires, había descubierto, camino de la estación (por entonces un carreterín de no más de 5 m. de ancho), la lápida colocada por el gobierno alemán  en 1939 en el lugar donde cayó un bombardero de la Legión Cóndor; este aparato fue alcanzado en Atocha por la artillería de la República pero fue a caer unos kilómetros al este y allí murieron sus seis tripulantes (entre ellos Friedrich Haerle, el único comandante de este grupo expedicionario muerto en combate en España). Me pareció algo anacrónico el que aún quedaran monumentos con la Cruz de Hierro a la vista y, en todo caso, era un dato curioso

Estado de la lápida en 1981 y 1984, in situ
Algún antifa confundió el culo con las témporas y dañó irremediablemente el patrimonio histórico. Podía haber guardado su rabia hacia los fascistas vivos en 1983.
Hoy está a buen recaudo en el museo de Vicus Albus, retirada antes de que las máquinas que ensancharon la carretera de estación se la llevasen por delante

(luego nos enteramos que hay casi cuarenta más en diversos puntos de España). En dicho año la Junta de Distrito organizó la exposición fotográfica “Vicálvaro: Seis siglos de historia: del XIV al XX”, donde comprobé que aparecía otra foto de la misma estela, pero con la cruz de hierro deshecha a martillazos. Algunos vecinos como Valentín González Gálvez, Lourdes Sánchez Domínguez y Concepción Murillo Ballesteros ya habían creado el Equipo de Investigación Histórica de Vicálvaro (paridad de género natural, no forzada). Vimos que, además de investigar y escribir había que tomar medidas para evitar la destrucción del patrimonio, como en el caso que nos atañe. Y junto con otros, se creó, en 1986, la Asociación de Investigación Histórica de Vicálvaro “Vicus Albus.  En su seno, contribuí a escribir y publicar dos de las siete monografías que dicha asociación ha publicado: Historia de Vicálvaro y Vicálvaro ayer y hoy, además de contribuir a la realización de dos exposiciones  de las  15 llevadas a cabo por la asociación.

Portada del libro y presentación, en el Centro Cultural (3 de junio de 1983)
De izquierda a derecha del espectador: Luis Bartolomé Marcos, una funcionaria, la concejala Concepción Aparicio Cuevas, Lourdes Sánchez Domínguez, Concepción Murillo Ballesteros y Valentín González Gálvez

Allí concreté mi interés en geografía histórica, fundamentalmente investigando tanto en archivos y bibliotecas como en el propio terreno. Salió algún producto más, como la reconstrucción del casco urbano de la localidad, tal como sería a mediados del siglo XIX, que aparece a continuación. Minúscula muestra y avance de lo que se proyectó como “Atlas de Vicálvaro” (solo un peldaño por debajo del Mapamundi de Bilbao), con sus 32 mapas a 6 escalas distintas.

Reconstrucción del casco urbano y alrededores a mediados del siglo XIX

Acudí, religiosamente, domingo tras domingo, a nuestra sede hasta que en el año 2010 abandoné el barco. En parte, como consecuencia de la práctica reduccionista que se concreta en la frase de Mahfuz y en parte por las inevitables roces personales que se generan en las convivencias muy prolongadas, como es el caso de los matrimonios (aunque no sólo en estos). Veintiséis años tampoco es moco de pavo y podría considerarse que ha sido poco fruto para tanto tiempo. Aunque es una frase que no me gusta (me parece inventada por un chapuzas) en este caso “lo mejor ha sido el peor enemigo de lo bueno”: queriendo exhaustivizar la búsqueda de información, se fue posponiendo la elaboración de trabajos que habrían sido posibles y que al final no han visto ni verán la luz. Ahí quedan los 13 volúmenes de fichas que reúnen 2.784 fichas no de simples topónimos (ver toponimia), sino de otras tantas teselas del mosaico territorial vicalvareño, de la que se adjunta una muestra: la de un arroyo fenecido, pero presente en el callejero de Moratalaz: Arroyo Belincoso

Tal vez en el futuro aparezca alguien que sepa qué hacer con ellas; yo di el empujón que pude y quise. Ahora que pase el siguiente.