Autorretrato de mi vieja F100

Viajes

“La curiosidad mató al gato” dicen algunos; para mí que eso lo inventó alguien poco curioso, un poco cobarde y/o propenso a aceptar que los demás le digan dónde hay que curiosear y dónde no. Yo soy gato (mote de los madrileños), bastante curioso y aún no me he muerto, después de llevar más de medio siglo curioseando.

Hubo momentos en que estuve en un tris: los primeros años de mi estancia en la O.J.E. (1959-1960) llevábamos botas con las suelas claveteadas, en vez de ser de goma. Por un lado, el ruido que hacíamos al marchar sobre pavimentos duros les debía parecer muy marcial a los mandos de la cosa; por otro, estábamos en un país pobre y atrasado.Sobre la tierra y hierba agarraban bien, pero en la roca eran auténticos patines: lo comprobé en el Peñotillo de La Maliciosa, tas resbalar unos cuantos metros y quedarme al borde del precipicio por poco. Unos años después (1963) estaba curioseando desde una noria en una feria en Salamanca (viaje de fin de curso de 5º), más bien tonteando con unas chicas de la localidad y mi cabeza pasó entre la pletina de la que pendía la barquilla y el armazón, raspándome las orejas… En otoño del 2006 una placa de hielo invisible (eso quiero creer) me hizo perder el control del coche en un carreterín de montaña en el Concejo de Aller; habilidad y suerte (o a la vicevérsica) hicieron que acabase con el morro empotrado en la cuneta del lado del monte; si hubiera sido del lado del valle, la caída era de cientos de metros… ¿Qué andaba curioseando por allí? Pues el colorido otoñal de los hayedos, como todo los años por esas fechas; pero el color es siempre el mismo, dirán los no curiosos, pero no es así. El año 2007 unos ladrones mataron a un turista en todo lo alto del Corcovado, minutos después de que nos fuéramos de allí mismo. Justo el día que regresamos a casa del viaje de otoño del 2013 oímos hablar a un comentarista de la televisión (que trataba sobre uno más de asesinatos allí ocurridos) del “peligroso estado de Michoacán. Ciertamente, las pick-ups cargadas de policías y milicos armados hasta los dientes daban un poco de aprensión, pero la estadística en todos estos casos estuvo de nuestro lado. La Parca pasó de largo y saber que pasea por doquier no limitó nuestras ganas de seguir curioseando.Con esto quiero decir que hemos viajado mucho, cerca o lejos, eso da igual, el caso es curiosear.

A veces alguien te pregunta ¿Conoces tal sitio? Si tengo tiempo le contexto que qué es “conocer” según ellos (hay quien dice que puedes convivir años con una persona y al final descubres que no la conocías). Suelen acabar reconociendo que deberían haber preguntado ¿Has estado en tal sitio? Y la respuesta a eso es mucho más sencilla: sí o no.

En este apartado les voy a contar algunas de las experiencias de mis/nuestros viajes; no esperen una guía útil o algo así, que para eso hay miles de libros y sitios en Internet. En primer lugar, les muestro un resumen cartográfico (¡me encantan los mapas!) compuesto de tres unidades:

  1. Conocimiento de España, por provincias. Deducido, de forma indirecta, de la cantidad de fotografías hechas en cada una, ya que no conté los días de pernoctación. Período 19582020
  2. Países donde hemos estado (y sobre los que pueden esperar encontrar algo). Período 19652015
  3. Grado de conocimiento de esos estados; esto último a través de una ratio bien simple: número de días de pernoctación dividido por la extensión del país en kilómetros cuadrados y multiplicado por 10.

El primero fue Italia y el último Alemania. Es saldo final es de 69 países visitados (incluyendo los minúsculos, como San Marino) y 671 días de pernoctación (2 semanas anuales como promedio). El máximo de estancias (4) y de días (57) corresponde a los Estados Unidos y el mínimo (1 en ambos casos) a varios. Creo conveniente resaltar que no somos coleccionistas de países, íbamos buscando las Maravillas del Mundo y otras cosas. Y lo digo porque sí he conocido algunos: el año de Jordania y Yemen (1987) alguno de los compañeros de viaje (dicho en todos los posibles sentidos), nos reconoció que no sabían nada de aquellos lugares, pero eran rarosy les faltaban en la lista.

Este apartado se divide en tres partes:

Maravillas del Mundo (los cromos de la infancia y los deseos hechos realidad)

Fui y volví (relatos de viajes)

El fotografiador fotografiado (selección de fotos mías in situ)