Mis patrias chicas

Pensar globalmente, actuar localmente”: he aquí una buena frase que, además, es una buena máxima, no como otras frases que suenan bien pero no sirven para nada. Tiene cierto regusto de otra que pensé y conforme a la que actué en mi juventud: “el análisis concreto de la situación concreta” pero sin dejar de pensar en la Humanidad en su conjunto. La visión cósmica y la hiperlocalista pueden convivir, orientarse y autoayudarse; es cuestión, solamente, de tener un buen zoom y cambio de marchas y no un pensamiento a escala única y piñón fijo. Siempre he sostenido que para entender una hectárea de la Casa de Campo había que entender la historia del Universo, pero la inversa no es cierta [sería muy largo de argumentar aquí; a ver si me da tiempo y se lo cuento en otro momento]. Si vas por el mundo mirando sólo las estrellas pisarás las margaritas, que también están hechas de polvo de estrellas… A mí me interesan ambas cosas: las grandes y las chicas.

Como se ve en el apartado dedicado a viajes, he dado muchos tumbos por ahí, pero siempre con la idea de volver a casa: Fui y volví.  Los territorios que he considerado mi casa (también en el sentido de E.T.) han sido dos: