Relatos familiares

Relatos familiares

Siguiendo en mi línea de fijarme en las cosas minúsculas y como complemento al apartado Nuestras raíces (La memoria histórica), les ofrezco cuatro pequeñas historias de familiares cercanos (de aquellos de los que dispongo al menos de suficiente documentación particular). Sigo atrincherado en la resistencia numantina contra el famoseo… aún sabiendo quién va a ganar. Las historias son pequeñas, porque lo fueron sus protagonistas, pero alguna de las circunstancias por las que tuvieron que pasar y que aparecen, como telón de fondo o como potentes irrupciones, fueron grandes. Aquellos que crean que La Historia no debe nada a las microhistorias, si es que han llegado hasta aquí, harán bien en pasar de largo.

Estos relatos no forman parte de la últimamente tan mentada memoria histórica. El apartado citado arriba es una mezcolanza de recuerdos (subjetivos) y datos (objetivos), pero aquí sólo se ha trabajado con fuentes documentales, pese a la proximidad familiar con los biografiados.
Querría también romper con la dinámica secular de las biografías encomiásticas; si sólo se escribiera de aquellas personas a las que se admira o con las que se está en todo o en lo fundamental de acuerdo, sólo se conocería una de las caras de la moneda. No hay yin sin yang (ni yang sin yin). Alabar a los biografiados u ocultar sus defectos viene a ser una continuación de las Vidas de Santos, de los textos moralizantes, pre-científicos. Desvelar públicamente ciertos hechos será, para algunos, como “tirar piedras al propio tejado”; como si mi tejado fuera la familia que el destino quiso darme y no aquel bajo el que me cobijé desde que tuve [suficiente] uso de razón.

Los relatos son, por orden cronológico:

El abuelo “comunista”
(Una víctima del caciquismo y del franquismo, 1881-1951)

El abuelo fascista
(Uno de los que ganaron La Guerra,1885-1967)

Encarnita la fantástica
(Biografía de mi tía… y mucho más, 1910-1982)

El teniente Rodolfo
(Apuntes sobre un misterioso miliciano, 1930-1937)