Localidades inéditas de las Relaciones de Felipe II

En el Servicio Técnico de Urbanismo de la extinta Diputación Provincial de Madrid llevamos a cabo una ingente labor de recuperación de fuentes históricas sobre los pueblos madrileños; ya dimos cuenta de ello en la introducción del libro de los despoblados (pág. 16). Una de estas fuentes fueron las Relaciones Topográficas de Felipe II. Por entonces ya se veía que la edición que hicieron en 1949 Ramón Paz y Carmelo Viñas y Mey de los de la provincia de Madrid estaba obsoleta, además de completamente agotada. Pensando en una reedición, la primera tarea era la de revisar la nómina producida cuarenta años atrás (que contenía errores tanto por exceso como por defecto). Los errores por exceso, es decir pueblos que no pertenecían a la provincia de Madrid en el momento de la primera edición y que fueron introducidos por error era muy sencillo. (También lo era en 1949, pero los citados autores no andaban muy duchos en geografía local). Para corregir los eventuales errores por defecto no cabía otra que revisar una a una las relaciones en la fuente original, custodiada en la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial (visto lo visto, también el padre Zarco podía haberse equivocado). Así se hizo, desvelándose ocho nuevas localidades no recogidas anteriormente, lo cual suponía en torno al 10% de incremento. Y eso lo hizo el menda lerenda, gozoso y pasmado de que alguien me pagase por estar en tan augusto lugar (en la parte donde no entran los turistas) un día de labor a media mañana.

Tras el hallazgo, en 1986, el Servicio encargó a la transcripción a un grupo de historiadores de la Universidad Autónoma de Madrid. Dos de ellos, por entonces aún no licenciados, fueron los encargados de ello. Y al año siguiente publicaron una monografía en la que, tras una breve introducción, aparecían las nuevas transcripciones, en negro sobre blanco(1). Y ni una palabra sobre cómo esas ocho localidades había sido halladas, permitiendo una lectura entre líneas de que habían sido ellos los descubridores. Ya avisamos de ello en el citado libro de los despoblados:

José-María Sanz García sí reconoció en 1995(2) el trabajo de la Diputación y bien está, porque la persona concreta que lo hiciera no era relevante, además de no ser público por entonces.

Más tarde (habiendo sido ya subsumida la Diputación por la Comunidad Autónoma) se hizo por fin la reedición prevista(3). Una edición, a mi juicio, excesiva (tres tomos gran formato, en tela, en papel cuché a todo color), que cubría el hueco dejado por la obra pionera. A pesar de ser su heredera en la administración provincial, en ninguno de los ¡cuatro prólogos! se menciona a la Diputación y eso que por entonces yo trabajaba en la misma Consejería y les podría haber informado de nuestra labor al respecto. Les podría haber aconsejado, si no en las transcripciones, al menos en la cartografía aneja (fascículo aparte), donde hay diez errores (dos pueblos mal localizados, siete despoblados mal localizados y uno mal rotulado). Varios de los implicados en esta edición, del lado de la Comunidad conocían el mapa de jurisdicciones que confeccioné para la exposición Madrid y los Borbones en el siglo XVIII, pero lo olvidaron: los corralitos administrativos…

(1) HERNANDO ORTEGO, Francisco Javier; DE LA HOZ HARCÍA, Carlos: Relaciones topográficas de Felipe II. Instituto de Estudios Madrileños (Madrid, 1987)
(2) SANZ GARCÍA, José María: “Ante una nueva edición de las Relaciones Topográficas madrileñas de Felipe II”. Comentario y nuevo proyecto: Anales del Instituto de Estudios Madrileños T. XXXV (1995), págs. 253-277.
(3) ALVAR EZQUERRA, Alfredo (dir.): Relaciones Topográficas de Felipe II. Madrid. Consejería de Cooperación, Comunidad de Madrid / Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid, 1993)